Una miembra del gobierno está convencida de que la igualdad de género consiste en cambiar todas las palabras que acaban en «o» para que acaben en «a». Muy inteligente. Pensamos mas: los países con topónimo femenino (como «España» o «Argentina») deberían llamarse paísas. Las asambleas cuyos miembros sean hombres, deberían ser asambleos. Los corazones de mujer deberían ser corazonas y las venas de los hombres deberían llamarse venos.
Eso es lo que se llama «originalidad política», supongo, como lo de cambiar el muñeco del semáforo por otro con vestido. Sinceramente, yo veo muchas mas mujeres con pantalones que con vestido. ¿no es un ejercicio de sexismo el identificar a las mujeres con las personas que llevan vestido? Ya puestos, podían hacer semáforos con vestido y una plancha en la mano.
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